CORDOBA. Heladas fuertes, en junio y julio (con temperaturas menores a 8 grados por más de cinco horas), recortaron de manera significativa el área cosechable de garbanzo en esta provincia, dejándola en el del 45% de la superficie total. En cuanto al trigo, el efecto del frío se tradujo en pérdidas de distinta magnitud del follaje y retrasos fenológicos de hasta un mes respecto al año anterior, condiciones que impactarán sobre el rendimiento final.

El último reporte de la Bolsa de Cereales de Córdoba subraya que estas condiciones se suman al estrés hídrico que ya comienza a manifestarse en el centro y norte de esta provincia, donde es "indispensable" que llueva para frenar el deterioro general de trigo y garbanzo.
En el caso del maní, en agosto se pudo continuar con la cosecha, que en la provincia ronda el 80%. El informe indica que este avance "lento" en la recolección trae aparejados problemas en la calidad final del grano, por sanidad (moho externo e interno) y/o presencia de tierra en la caja. En la campaña 2015/2016 la cosecha terminó en julio. La producción en caja estimada es de 1,1 millones de toneladas mientras que la correspondiente a la producción en grano está en 770.000 toneladas con un rendimiento en caja de 39,8 quintales/hectárea.

De las 319.400 hectáreas sembradas, unas 42.300 se perderían por los anegamientos e inundaciones. Los departamentos más afectados son General Roca (31.600 hectáreas) y Roque Sáenz Peña.


El total del área triguera cordobesa -unas 1,3 millones de hectáreas- está en periodo de macollaje. Las heladas de junio y julio desencadenaron retrasos en el normal desarrollo del cereal, aunque casi el 80% está en condiciones "buenas o muy buenas". Un 9% de la superficie (unas 120.000 hectáreas) registran una situación "regular", en especial se da en los departamentos del norte provincial, donde los daños por heladas afectaron fuerte al cultivo.

La región norte y centro-oeste de Córdoba presenta en la actualidad condiciones de sequía, lo que impacta en el trigo que está "regular". Respecto a la condición sanitaria del cereal, se reportan casos, con baja incidencia, de pulgones, mancha amarilla y roya anaranjada en áreas de los departamentos Marcos Juárez, Río Primero, Río Segundo, San Justo y Tercero Arriba.


Las heladas provocaron pérdidas totales en el 45% de la superficie sembrada con garbanzo, alrededor de 29.600 hectáreas. De lo que queda, hay lotes afectados con rabia, esclerotinia y rhizoctonia. Así, de lo potencialmente cosechable (unas 36.000 hectáreas), el 10% está bien -con un estándar de de 5 a 8 plantas por metro lineal-; el 60% regular (2 a 5 plantas por metro lineal) y el 30% restante, mal, con menos de 2 plantas por metro lineal.

Fuente: La Nacion