La buena distribución de las lluvias en tiempo y espacio durante el primer periodo de la época lluviosa (abril – septiembre) tuvo impacto positivo en la agricultura de toda la región centroamericana, especialmente en los cultivos anuales como los granos básicos. Se estima que las cosechas de Primera alcanzarán rendimientos superiores al promedio de los últimos cinco años, e incluso se estima la mejor cosecha en el corredor seco en al menos cuatro años.